En la calle me detengo a través de una ventana cerrada en la cual me invitas a perderme con una antorcha que no puede iluminar tu rostro. Ahí están todos los que quisieron que me extinguiera por tener una carga tan pesada que ni una hormiga la podría cargar.
A pesar de tus sueños yo sigo sin fe entre barcos que zarparon hace mucho en este mar tan calmo que me invita a ahogarme en él.
Tengo parásitos en el corazón que son páginas arrancadas que nunca dejarán de perseguirme. Todavía no quiero que lleguen. En este sitio permanezco una y otra vez. Son tantas las veces que he intentado hacer esto. Tendré que ordenar para ordenarme. Ahora tengo que pedir la orden. Son tantas las veces que he intentado hacer esto. Tendré que descansar para poder descansar.


